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Cuando la lactancia no es suficiente: Alimentación complementaria

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Son muchas las madres que cuando nacen sus hijos se encuentran con las dudas en cuanto a la alimentación, y estas dudas aumentan cuando hablan con otras personas, incluidos el pediatra y las enfermeras, y cada uno les hace una recomendación diferente. Para aclarar esas dudas he querido hablaros hoy de la alimentación complementaria en los bebés.

Hace algún tiempo os hable sobre la lactancia materna y todos los beneficios que tiene, tanto para la madre como para el bebé en esta entrada. Como ya os comenté, la lactancia materna o en su defecto la leche artificial, debe ser el único alimento consumido por el bebé hasta los seis meses de edad, momento en el que se deben ir incorporando otros alimentos, pero siempre ofreciendo primero la leche materna o artificial.

Así, la alimentación complementaria, también llamada Beikost, es la etapa que comienza alrededor de los 6 meses de edad en la que los padres ofrecen alimentos saludables habituales en la dieta de la familia al bebé. Se han fijado los 6 meses de edad como el momento oportuno para introducir los alimentos porque es el momento en el que suelen aparecer los tres signos que evidencian que el bebé puede ingerir otros alimentos. Estos signos son:

  • Se sienta (con apoyo) y mantiene la cabeza erguida.
  • Coordina ojos, manos y boca para mirar el alimento, cogerlo y ponérselo en la boca.
  • Puede tragar alimentos sólidos, no los empuja instintivamente hacia fuera con la lengua para evitar ahogarse.

Todos estos signos no suelen aparecer antes del sexto mes, por lo que se recomienda esperar a este momento para la introducción de la alimentación complementaria. No obstante, hay bebés que pueden tardar un poquito más en estar preparados y otros que sobre el cuarto o el quinto mes pueden estar listos.

Sin embargo, no conviene introducir alimentos diferentes a la leche materna o artificial antes del sexto mes, para asegurar que el bebé se desarrolla y crece correctamente. Hay incluso padres que incorporan la alimentación complementaria antes del cuarto mes de vida, lo que es un riesgo para el bebé, ya que pueden aparecer alergias alimentarias, obesidad o incluso un mal desarrollo neurológico.

Ahora que sabemos cuándo empezar a ofrecer al niño alimentos diferentes a la leche materna o artificial, hay que saber cómo introducir estos alimentos en la dieta del bebé.

Como ya he dicho varias veces (pero es importante repetirlo para que no se olvide) la leche materna o en su defecto la leche artificial debe seguir siendo el alimento principal del bebé, ofreciéndose lo primero de todo y después se complementará con el resto de alimentos.

Respecto al orden en el que se deben introducir los alimentos, la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) coinciden en que el orden de incorporación de los alimentos no es relevante, es decir, no importa qué alimentos introducimos antes o después. Ni siquiera se debe retrasas la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos, como los cereales con gluten. Lo que sí es importante es que los alimentos se vayan incorporando de forma progresiva, poco a poco comprobando que el bebé tolera bien el alimento. Si en el bebé aparece algún síntoma tras introducir un nuevo alimento, como diarrea severa, vómitos o erupciones en la piel se debe contactar con el pediatra, para descartar una posible alergia o intolerancia.

Por tanto, no importa si introducimos primero los cereales, las frutas o las legumbres por ejemplo, lo importante es que introduzcamos sólo un alimento en cada comida y observemos la reacción del bebé ante este alimento.

Siempre se deben ofrecer a los niños alimentos caseros, no los clásicos potitos o papillas de cereales comerciales ya preparadas, ya que no son tan saludables como los alimentos cocinados en casa.

Es importante destacar, que en este periodo no es tan importante priorizar el consumo de frutas y verduras, ya que tienen pocas calorías y el objetivo es que crezcan, para lo que necesitan un aporte de calorías alto. En esta etapa, la grasa es un nutriente clave, siempre que sean grasas de buena calidad, como el aceite de oliva, la grasa del pescado o el aguacate, por ejemplo.

Hay que tener cuidado con dar una gran cantidad de productos cárnicos en esta edad, ya que suele producirse una alta ingesta de proteínas, que puede provocar sobrecarga de hígado y riñón, y que se ha visto que produce más riesgo de padecer obesidad. Por esto, es mejor que la alimentación complementaria se base principalmente en alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, frutas, verduras, y en cantidades más pequeñas los de origen animal, como pescado, huevo y carne.

Respecto a la introducción de los lácteos, no se recomienda hasta los 12 meses, ya que la leche de vaca sin adaptar puede provocar pérdidas ocultas de sangre gastrointestinal, siempre dependiendo de las dosis. Hasta este momento, se debe dar leche materna o en su defecto leche artificial, manteniendo la lactancia materna más allá de los 12 meses si se desea.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que hay ciertos alimentos que contienen sustancias de riesgo y se debe esperar para introducirlos. Estos alimentos son:

  • Pez espada, tiburón, lucio atún o conservas de atún. No se deben introducir hasta los tres años, ya que acumulan altas cantidades de mercurio, metal pesado que puede provocar problemas en el desarrollo neuronal.
  • Cabeza del marisco y cuerpo del cangrejo o crustáceos similares. Estos alimentos contienen cadmio, otro metal pesado que puede provocar problemas renales y desmineralización de huesos, por lo que se desaconseja durante toda la infancia.
  • Espinacas y acelgas. No se deben incluir antes del primer año de vida en cantidades muy grandes, ya que contienen nitratos.
  • Animales cazados con munición de plomo. No se deben consumir antes de los 6 años, ya que no pueden eliminar totalmente el plomo, que tiene efectos perjudiciales sobre la salud.

En cuanto a la forma de preparación de los alimentos, generalmente suelen presentarse en forma de purés o papillas, pero como ya comenté en esta entrada, hay una propuesta cada vez más conocida para presentar los alimentos, que se conoce como baby-led-weaning, y que como podéis leer en la entrada, se basa en no preparar al bebé papillas especiales, triturados o purés sino alimentos cortados en trozos pequeños, con una consistencia blandita, para que el bebé pueda coger los alimentos y comerlos de forma autónoma, sin que seamos nosotros los que introduzcamos la cuchara con la papilla en la boca, sino que ellos mismos decidan qué quieren comer, siempre ofreciéndoles alimentos.

Es muy importante favorecer la independencia de los niños para alimentarse, lo que hace que vayan desarrollando sus habilidades poco a poco. Además, hay que respetar las señales de hambre y saciedad del bebé, dejando que sea el quien decida cuando quiere parar de comer o cuando vuelve a tener hambre. No se debe obligar a que se termine todo lo del plato, ya que son ellos quienes conocen su cuerpo y saben cuándo dejan de tener hambre y deben parar de comer.

Siempre se deben ofrecer alimentos saludables, no ofrecer al bebé alimentos superfluos que pueden aportar al bebé grandes cantidades de azúcar, sal y grasas saturadas. Si se ofrecen alimentos saludables no hay que tener miedo de que el bebé coma de más ni padezca obesidad. Comerá lo que de verdad necesita y será menos frecuente que desarrollen problemas de sobrepeso y obesidad que si se le obliga a comer todo lo que se le pone en el plato.

Espero haber ayudado con esta entrada a resolver algunas de las dudas de los padres (y los que no son padres, que a veces hacen recomendaciones a la ligera sin saber bien del tema), así como a los profesionales, como pediatras y personal de enfermería, a guiar mejor a estos padres.

Os recomiendo cualquier duda consultarle a un profesional de la nutrición para que os asesore. Yo personalmente estaré encantada de resolver vuestras dudas sobre esta entrada, así que os animo a preguntar y comentar qué os ha parecido.

¡Hasta la próxima!

BIBLIOGRAFÍA:

-Basulto, J. Se me hace bola. Barcelona (2013)

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1 Comment

  1. […] sabes que a partir de los 6 meses de edad hay que ir introduciendo la alimentación complementaria, pero esta debe basarse en alimentos de verdad, que como ya sabrás se pueden dar incluso en […]

     

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