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1 julio, 2019
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¿Comes alimentos procesados? Te voy a demostrar que sí

alimentos procesados

¿Comes alimentos procesados?

Yo sí. Y me apuesto lo que quieras que sé que no lo pierdo a que tú también.

Bromas aparte, con todo el movimiento Realfooding o de comer comida real, escuchar en cualquier momento a personas hablando de alimentación y diciendo ser «realfooder» o que no comen procesados es muy habitual. Y todo esto está muy bien, porque hemos conseguido que el interés por la alimentación os llegue. El problema viene cuando nos obsesionamos (y te aseguro que esto pasa con más frecuencia de la que piensas) y cuando decimos que no comemos procesados sin saber siquiera qué significa eso.

Seguro que si hablamos de alimentos procesados te vienen a la cabeza bollería, alimentos llenos de ingredientes que no entiendes…Pero, ¿y si te digo que, por ejemplo, un yogur es un alimento procesado? Por eso, lo primero que tenemos que hacer es conocer las definiciones para hablar con propiedad.

Empecemos por presentarnos

Para poder decir por ahí eso de «yo no como ningún alimento procesado» lo primero que debemos saber es qué es un alimento procesado. Así que vamos a empezar por conocer los tipos de alimentos que hay según su grado de procesamiento industrial (clasificación según la Organización Panamericana de la Salud de la OMS).

  • Alimentos naturales: Son lo que comúnmente conocemos como materia prima o alimentos frescos, los que encontramos en la naturaleza. Aquí entrarían, los de origen vegetal (frutas, verduras, leguminosas, tubérculos, frutos secos enteros y semillas) y los de origen animal (carnes, pescados, mariscos, huevos, leche…). Son los alimentos tal y como los encontraríamos en la naturaleza, sin sufrir ningún tipo de procesamiento.
  • Alimentos mínimamente procesados: son alimentos naturales que han sufrido algún tipo de procesamiento industrial mínimo, pero sin que se les añada ninguna sustancia. Con procesamiento mínimo nos referimos a limpiar, lavar, cortar, pelar, deshuesar, pasteurizar, quitar la cáscara, esterilizar, congelar…Si te das cuenta, muchos de estos procesos son los que hacen posible que podamos comernos algunos de los alimentos naturales, porque de lo contrario difícil tendríamos comérnoslos (imagínate comerte una nuez con la cáscara…). Se entiende que este procesamiento lo podemos hacer nosotros en casa con las materias primas. Podríamos meterlos en este grupo cuando este proceso se ha realizado industrialmente. Aquí podríamos incluir unas verduras congeladas, la leche que compramos habitualmente (salvo que la tomes ordeñada directamente, lo cual no es seguro para la salud, cualquier leche que compres lleva un procesamiento), bolsas de ensaladas ya cortadas, frutos secos pelados…
  • Productos comestibles procesados: Aquí ya dejamos de usar la palabra alimento y se empieza a usar el término «productos comestibles». En este caso, los alimentos naturales y mínimamente procesados han sufrido un procesamiento en el que se les ha añadido alguna sustancia para modificarlos y aumentar su duración o hacerlos más agradables. Las sustancias que se añaden pueden ser sal, azúcar, aceites, conservantes y/o aditivos. Dentro de este grupo podemos encontrar el queso, el jamón, conservas de pescado, encurtidos, verduras en conserva, fruta en almíbar, legumbres cocidas en conserva…
  • Productos comestibles ultraprocesados: Este digamos que sería el nivel máximo de procesamiento industrial, en el cual los productos comestibles están elaborados con ingredientes industriales y muy pocos o ningún alimento natural (aunque sí pueden contener alimentos mínimamente procesados o productos comestibles procesados). Los ingredientes que suelen llevar, además de sal, azúcar, aceites (generalmente de mala calidad) y harinas refinadas, son aditivos: conservantes, potenciadores del sabor, colorantes, estabilizantes, etc. (cuidado, que no todos los aditivos son malos. Algunos son necesarios. Pero de aditivos ya hablaremos otro día). En este grupo entrarían los alimentos que conocemos como ultraprocesados, como bollería industrial, snacks, bebidas azucaradas, salsas comerciales…

También tenemos en esta clasificación los ingredientes culinarios, que serían sustancias extraídas de los alimentos, como grasas, aceites, harinas o azúcar entre otros. Estos ingredientes culinarios también podríamos entenderlos como procesados, ya que no los encontramos de forma natural sin ningún procesamiento (menos la sal, que entra en este grupo y sí que se encuentra de forma natural, aunque también se necesita un proceso para aislarla del medio donde se encuentra).

Entonces, ¿todos los alimentos procesados son malos?

Ahora que ya le ponemos nombre a cada grupo de alimentos podemos saber si los alimentos procesados son malos.

Como podrás intuir después de haber leído esto, no todos los procesados son malos, aunque sí que a mayor nivel de procesamiento más papeletas tienen.

Si sólo diferenciamos entre materias primas y alimentos procesados (que siendo justos con las definiciones, aquí entrarían los alimentos mínimamente procesados y los productos comestibles procesados y ultraprocesados) está claro que no todos los procesados son malos (el yogur, el aceite de oliva virgen extra, la pasta integral…son también procesados, no los encontramos como tal en la naturaleza). Pero si conocemos los términos concretos y qué alimentos se engloban en cada uno sí que podemos ver que claramente los alimentos naturales y los mínimamente procesados van a ser alimentos saludables, los ultraprocesados son alimentos no saludables y en los productos comestibles procesados encontramos de todo. En este grupo podemos encontrar alimentos saludables y otros que no lo son, dependiendo de los ingredientes que se añadan y del tipo de proceso que hayan sufrido.

Lo más importante para saber distinguir buenos o malos alimentos es saber interpretar el etiquetado, para poder valorar si lo que estamos comprando es sano o no, y poder elegir con criterio.

¿Por qué son malos los alimentos ultraprocesados?

La razón por la que los ultraprocesdos no son saludables se debe a los ingredientes que les añaden (lo cual se puede aplicar también para distinguir entre los productos comestibles procesados. Es decir, para cualquier alimento procesado).

Los ingredientes que les suelen añadir son sustancias de mala calidad: azúcar, grasas refinadas, harinas refinadas, sal y ciertos aditivos, y además los llevan en cantidades elevadas. Estos ingredientes son los que hacen que un alimento o producto sea perjudicial para nuestra salud y por tanto se recomiende evitarlos.

Se entiende entonces que si el problema principal de este grupo de alimentos es los ingredientes que se le añaden, estos ingredientes cuando cocinamos en casa tampoco son recomendables, sobre todo en grandes cantidades. Que luego pensamos que los bizcochos caseros, por poner un ejemplo, son más sanos por el hecho de hacerlos en casa, cuando le hemos echado azúcar como para un mes.

Y los alimentos naturales o mínimamente procesados, ¿puedo comerlos sin límite?

Aquí viene también un punto que muchas veces está fallando con todo esto del realfooding. Y es que porque un alimento sea catalogado como materia prima o «comida real» pensamos que podemos comer sin límite, en las cantidades que queramos.

Hay que tener en cuenta que, aunque sean alimentos saludables, debemos consumirlos en unas cantidades adecuadas para que nos aporten los nutrientes necesarios pero sin excedernos con la cantidad de energía y sin que un grupo de alimentos desplace a otros. Te pongo unos ejemplos para que lo entiendas:

Las carnes rojas son alimentos naturales, que nos aportan una serie de nutrientes interesantes. Pero su consumo no debe ser el mismo que el de por ejemplo las carnes blancas, o las legumbres. Podemos comer carne roja de forma ocasional (una vez en semana o cada quince días, no con más frecuencia), porque contienen más cantidad de grasa que por ejemplo la carne blanca, desplaza otros alimentos más interesantes nutricionalmente hablando, como el pescado o las legumbres, etc.

Otro ejemplo sería el de alimentos naturales ricos en grasas (que son grasas saludables y por tanto que debemos consumir, no pienses que quiero decir lo contrario), como el aguacate o los frutos secos. Son alimentos totalmente saludables y recomendables para consumir a diario. Pero hay que tener en cuenta la cantidad de grasas que aportan y consumirlos en unas cantidades adecuadas para cada persona en función de su estilo de vida, nivel de actividad, etc.

Es decir, sabiendo que nuestra alimentación debe basarse principalmente en estos grupos de alimentos, debemos saber también las proporciones de cada tipo de alimentos, las raciones, etc.

Entonces, te queda claro que tú también comes procesados, ¿no?

Volviendo a la broma del principio, mi idea con este post es que conozcas los conceptos a la hora de hablar de comida real, alimentos procesados, etc. Y también que entiendas que el simple hecho de echarte aceite de oliva, comer macarrones, un yogur o leche hace que estés tomando alimentos procesados. Por eso, no todos los procesados van a ser malos (porque los que acabo de decir coincidirás conmigo en que no lo son).

Si sabemos de lo que estamos hablando podremos usar los términos de forma correcta y decir mejor que no tomas ultraprocesados.

Me gustaría también aprovechar para contarte que, aparte de procesados, yo también como ultraprocesados. De vez en cuando, siendo consciente de mi elección y volviendo a comer sano en las siguientes comidas.

Te digo esto para que entiendas que no pasa nada si consumimos este tipo de alimentos de vez en cuando. Puede ser mucho menos saludable no permitirnos nunca ciertos alimentos que tomarlos conscientemente y de forma ocasional. Obsesionarnos, catalogarnos como «realfooder», poner etiquetas a las personas que comen procesados y sentirse superiores a ellos (y creeme que lo digo porque son situaciones que veo a diario en redes sociales y en las personas con las que trato) sólo puede traer una mala relación con la comida y una mala relación emocional con nosotros mismos y con los demás.

Espero haberte ayudado a aclarar conceptos y a que veas que la alimentación va mucho más allá de catalogar como buenos y malos los alimentos.

¡Hasta la próxima!

 

 

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